La Cóndor Número 1: Liberada en el Cocuy, Vista 13 Años Después

En 2013, Orlando Feliciano liberó la primera cóndor andina en el Cocuy. Marcada con el número 1, fue avistada 13 años después en Santander. Una historia real de conservación.

5/8/20244 min leer

Dos cóndores andinos en pleno vuelo sobre un amplio valle verde y rocoso en las montañas.
Dos cóndores andinos en pleno vuelo sobre un amplio valle verde y rocoso en las montañas.

El Primer Vuelo de Regreso: la Cóndor Marcada con el Número 1

Hay historias en la conservación de fauna silvestre que no se planean — simplemente ocurren, y cuando ocurren, lo cambian todo. Hace poco, desde el sector de la Laguna de los Ortices en Santander, llegó una noticia que tardó más de una década en viajar: la cóndor que Orlando Feliciano liberó en 2013 en las estribaciones de los Cerros Nevados Ritacuba había sido avistada. Viva, libre y volando en compañía de chulos sobre los páramos colombianos.

Una historia que empezó en el piso

Todo comenzó cuando un cóndor andino (Vultur gryphus) juvenil fue encontrado en el suelo en el municipio de Carcasí, Santander. El ave estaba débil — probablemente no había encontrado alimento suficiente para mantenerse en vuelo. Fue trasladada y entregada a funcionarios del Parque Nacional Natural El Cocuy, quienes a su vez la pusieron en manos de Orlando Feliciano, médico veterinario especializado en fauna silvestre que por entonces trabajaba en el Parque Nacional Natural Chingaza.

El cóndor pasó varios días en un recinto de recuperación, recuperando fuerzas antes de que el equipo tomara la decisión más importante: devolverla al cielo.

El día de la liberación

Era un día de 2013 frío y lluvioso en las estribaciones de los Cerros Nevados Ritacuba, en el corazón del Parque Nacional Natural El Cocuy. Orlando y su compañero Mauricio Rojas, junto al equipo del PNN, encontraron refugio entre unas rocas para proteger al ave de las condiciones climáticas mientras preparaban todo.

Antes de la liberación, el equipo marcó el ala del cóndor con una marca alar azul, número 1 — una decisión que parecía técnica en ese momento, pero que años después se convertiría en la clave de toda la historia. El número 1 no era solo un código: significaba que era silvestre y que era la primera cóndor liberada en ese proceso. Se dejó una oveja como fuente de alimento para facilitar su transición a la vida libre.

Ese día, por las condiciones del clima, nadie vio al cóndor alzar vuelo. El equipo se fue sin saber exactamente cuándo abriría las alas. Pero los Andes la estaban esperando.

Trece años de silencio

Entre 2013 y los años recientes, el rastro de la cóndor número 1 se diluyó entre niebla y cordillera. Así funciona la naturaleza — los animales liberados no mandan señales, simplemente viven.

La confirmación llegó de la manera más inesperada. Durante el trabajo de monitoreo realizado por la Fundación Parque Jaime Duque y su programa de conservación de cóndor andino, Carlos Suarez, uno de los observadores vio un cóndor volar en el sector de la Laguna de los Ortices, en Santander, y algo le llamó la atención: la marca en el ala. La mencionó casi de pasada. Fue entonces cuando Orlando, al escucharlo, reconoció lo que significaba ese número azul.

Era ella. La misma cóndor del Cocuy. Ahora adulta, volando con frecuencia sobre los páramos de Santander, en compañía de chulos — completamente integrada a la vida silvestre.

Por qué esto importa

El cóndor andino está clasificado como Vulnerable en la Lista Roja de la UICN. En Colombia, cada individuo que logra recuperarse, ser liberado y sobrevivir más de una década en libertad representa un triunfo enorme para la especie.

La historia de esta cóndor — encontrada en el piso en Carcasí, recuperada en Chingaza, liberada en el Cocuy con el número 1 en el ala, y vista décadas después sobrevolando Santander — es la prueba de que la conservación funciona cuando hay personas que dedican su vida a ella.

El Páramo como punto de partida

Detrás de esta historia está la Reserva Natural El Páramo, en Guasca, Cundinamarca. Desde 1989, Orlando Feliciano ha trabajado con especies en peligro de extinción en los Andes colombianos. Décadas de trabajo de campo que hoy dan forma a una reserva donde cada sendero tiene una historia como esta detrás.

Si esta historia te movilizó, te invitamos a conocer El Páramo — donde la conservación no es un concepto, es una forma de vida.

Orlando Feliciano colocando marca alar azul a cóndor andino, Cocuy, 2013
Orlando Feliciano colocando marca alar azul a cóndor andino, Cocuy, 2013
Día de liberación de cóndor andino en Cerros Nevados Ritacuá, Cocuy, Colombia
Día de liberación de cóndor andino en Cerros Nevados Ritacuá, Cocuy, Colombia
Cóndor andino junto a rocas antes de su primera liberación, PNN El Cocuy, 2013
Cóndor andino junto a rocas antes de su primera liberación, PNN El Cocuy, 2013
Cóndor andino en tierra con marcas azules en sus alas, avistado 13 años tras su liberación.
Cóndor andino en tierra con marcas azules en sus alas, avistado 13 años tras su liberación.

Individuo adulto de Cóndor Andino (Vultur gryphus) con marcas alares de identificación. Reavistamiento tras 13 años de liberación. Páramo, 2026. Fotografía de: Carlos Suarez.

Cóndor andino junto a rocas antes de su primera liberación, PNN El Cocuy, 2013. Fotografía de: Orlando Feliciano.

Día de liberación de cóndor andino en Cerros Nevados Ritacuba, Cocuy, Colombia. Fotografía de: Orlando Feliciano.

Orlando Feliciano colocando marca alar azul a cóndor andino, Cocuy, 2013. Fotografía de: Orlando Feliciano.

Dos cóndores andinos en pleno vuelo sobre un amplio valle verde y rocoso en las montañas, en Laguna de los Ortices, Santander. Fotografía de: Carlos Suarez.